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El Internet de las cosas

Publicado en 16 abril, 2015

El Internet de las cosas es la tendencia que guiará los próximos años y quizás, el futuro de nuestra vida cotidiana. El Internet of things (IOT) se refiere a la interconexión de los objetos de cada día con Internet, lo que permite que estos sean identificados y se gestionen de manera remota a través de una conexión a Internet. Quizás la primera gran noticia relacionada al Internet de las cosas fueron los relojes inteligentes y las gafas de Google, las “Google Glass”, sin embargo, este concepto tiene bastante más detrás y las aplicaciones son muchas más de las ya bastante conocidas.

Historia del concepto

El Internet de las cosas es un término acuñado en el MIT (Massachusetts Institute of Technology) en 1999 por el especialista inglés Kevin Ashton, cuando se realizaban investigaciones de identificación por sensores y radiofrecuencia. Kevin Ashton creó el sistema global de estandarización llamado RFID y otros sensores. El Internet de las cosas se basa en que cada objeto cuente con una dirección IP específica, de modo que pueda enviar y recibir instrucciones desde dispositivos matriz como puede ser un teléfono móvil o un ordenador.

Internet ha cambiado todo en la vida de las personas, incluso en el sector empresarial, se han dado grandes cambios relacionados siempre a la rapidez, a la comodidad y al concepto “inalámbrico” que ya es algo muy común entre los nuevos aparatos electrónicos. El siguiente paso es la interconexión de los objetos con Internet. Los primeros cambios en este sentido se vieron en la televisión, con la aparición de los televisores inteligentes que ofrecían contenidos según el gusto de las personas, gracias a la navegación por medio de Internet y aplicaciones web. Sin embargo, actualmente, las posibilidades son tan amplias que casi no podemos imaginar hasta qué punto puede llegar este nuevo movimiento tecnológico.

Aplicaciones en la vida cotidiana

En la vida diaria utilizamos muchos objetos que podrían facilitarnos la vida aún más. Por ejemplo, podemos imaginar que, al despertar, podamos usar la tostadora de manera automática, que sepa en qué momento debe empezar a tostar el desayuno, la lámpara del hogar, conectada al teléfono móvil, el termostato que se puede programar de manera automática para que la casa esté caliente al momento de llegar del trabajo y de acuerdo al clima del día, el horno que se enciende solo, etc. Podemos pensar también en la nevera que avisa cuando se han agotado los productos que se necesitan para facilitar la tarea de hacer la lista de la compra cada semana o la lavadora que podemos poner sin necesidad de estar presentes en casa, qué alimentos han caducado, etc. Podemos también hablar de pulseras que miden constantes vitales cuando se hace deporte, tenedores que informan de la velocidad en la que se está comiendo para poder mejorarlo, el cepillo de dientes que da avisos de si tenemos caries o algún otro problema dental y reserva la cita con el dentista de manera automática o las macetas que pueden dar información en tiempo real de las necesidades de sus plantas. También se ha hablado de zapatillas que cuentan los pasos recorridos, la velocidad, las calorías quemadas, etc. Y luego las permite compartir en las redes sociales, hacer estadísticas de evolución, etc. Las gafas de nadar que cuentan los kilómetros recorridos, los sensores para controlar algunos elementos de la casa, que serían bastante útiles cuando salimos de viaje y no sabemos si hemos dejado cerradas las ventanas o hemos apagado las luces. El etcétera es tan largo que sólo puede acabar cuando nuestra imaginación así lo desee.

Aplicaciones en la vida en sociedad

En el último Mobile World Congress celebrado en Barcelona hace poco, se presentó el invento de la empresa multinacional alemana SAP, que consiste en una válvula que evita el atasco en el flujo del agua de la fuente mágica de la ciudad condal. Los técnicos del ayuntamiento, encargados de que la fuente funcione correctamente, están cansados de tener que desatascarla y con este invento, ellos recibirían la alerta móvil de los circuitos que estén estropeados y qué repuestos deben usar para repararlos. Este tipo de avances aumenta la eficiencia del trabajo, ya que los técnicos se evitarían el tener que ir y buscar el fallo del sistema, pensar en qué tipo de repuestos buscar y luego volver para poder repararlo.

En el caso de la salud, como es bien sabido, Internet ha hecho que se evolucione muchísimo en temas de empowerment del ciudadano, aportándole un mayor y mejor acceso a la información sobre salud, la creación de comunidades donde puede comunicarse con personas que estén pasando por lo mismo que él, mejores y nuevas vías de comunicación con los profesionales de la salud, acceso directo a los resultados de análisis y datos de salud, herramientas de automedida, de monitorización, geolocalización de pacientes con demencia, entre otros muchos ejemplos. Para los profesionales, también Internet se ha convertido en un gran apoyo ya que ahora cuenta con más formatos y medios para acceder a la información, las herramientas de diagnóstico son mucho más avanzadas y digitales, los datos de salud se pueden consultar de manera más rápida y mediante el uso de un sistema único, etc. Pero el Internet de las cosas podría entrar en este sector con mucha fuerza con inventos únicos como el urinario, que es capaz de hacer un análisis de orina diario y enviarnos la información a nuestro móvil o recomendarnos cómo mejorar nuestra dieta.

En la agricultura también se puede observar la aplicación del Internet de las cosas como algo bastante positivo. Por ejemplo, el agricultor debe conocer en todo momento cuál es la humedad y la temperatura del campo; además, debe ir registrando esos datos en su ordenador personal para poder hacer estadísticas de cara al futuro. Si todos estos datos fueran monitorizados y registrados mediante un servicio online, el agricultor podría conocer estos indicadores en tiempo real sin necesidad de hacer nada. Un paso más allá, sería la posibilidad de conocer el estado de todas y cada una de las plantas o árboles de su plantación.

El marketing y el Internet de las cosas

Las empresas ya se han puesto en acción. El marketing, por tanto, también. El Internet de las cosas, de la mano de la tecnología del Big Data, serán los dos grandes protagonistas del Marketing de los próximos años. Lo que realmente interesa a los profesionales del Marketing de los aparatos con Internet son los datos que de su uso se desprenden: qué compramos, qué hacemos, qué música nos gusta, qué bebemos, qué comemos, etc. La información que se puede recoger a partir del uso de objetos que registren los movimientos de quien los usa, será la base del marketing del futuro ya que permitirá una segmentación bastante mayor a la actual. De esta forma, los marketers podrán ofrecer los productos con una eficiencia más alta, podrán hacer recomendaciones más exactas sobre los productos y servicios que podrían ser más interesantes para nosotros y podrían realizar estrategias de comunicación más enriquecedoras tanto para el posible cliente como para las empresas.

Otro de los aspectos que influenciarán notablemente el marketing del futuro serán las asociaciones entre marcas. Por ejemplo, las marcas de electrodomésticos que ofrecen recomendaciones gracias a ofertas logradas con la negociación de marcas de detergente, alimentación, etc.

Por el momento, las empresas que están invirtiendo en esto son muy variadas aunque principalmente el movimiento viene dado por el sector de la tecnología. Las más poderosas son las americanas Cisco, IBM, que está explorando la mensajería de máquina a máquina, Intel, que está ya elaborando micro procesadores, General Electrics la encargada de acuñar el término Internet industrial, Google, Microsoft, Salesforce, Oracle, Qualcomm, Amazon, etc. También podríamos incluir a otras grandes empresas de otros sectores como Nike, Samsung, Nokia y muchas más.

¿Qué se puede esperar del Internet de las cosas?

 Un reporte reciente de Gartner indica que para el año 2020, se espera alcanzar la cifra de 26 mil millones de objetos conectados a Internet. De esta cantidad, 7,3 mil millones serán PC’s, smartphones, tablets y portátiles. Es decir, más de 12 mil millones de objetos ya tendrán Internet y habrán supuesto un increíble cambio de realidad. Aunque todavía faltan algunos años para esto y las estimaciones pueden ser más o menos acertadas, es seguro que el Internet de las cosas crecerá de manera acelerada en muchos sectores como el textil, la salud, los seguros y la automoción. Si te gusta el marketing y quieres aprender más, obtén información de nuestra formacion en Marketing en Internet.

 
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